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Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás
“…mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;” Juan 4:14[1]
Aquel que cree en Jesús, encuentra suficiente en su Señor para satisfacerlo ahora, y para contentarlo por siempre.
El creyente no es el hombre cuyos días están hartos del deseo de confort, y cuyas noches son largas por la ausencia de pensamientos que animen al corazón, porque él encuentra en la religión tal manantial de alegría, como una fuente de consolación, que él está satisfecho y feliz.
Ponlo en un calabozo, y el encontrará buena compañía, ponlo en un desierto estéril, y el encontrará el pan del cielo; aléjalo de los amigos, y él encontrará al “amigo que es más unido que un hermano.”[2]
Destruye todos sus plantíos, y él encontrará refugio bajo la Roca Eterna; mina la base de sus esperanzas terrenales, pero su corazón estará aún firme, confiando en el Señor.
El corazón es tan insaciable como la tumba, hasta que Jesús entra en éste, y entonces, es una taza llena hasta desbordarse. Hay tal plenitud en Cristo, que Él solo es el todo del creyente.
El verdadero santo está tan completamente satisfecho con la suficiencia total de Jesús, que él no tiene más sed, excepto si es por las profundas corrientes del Manantial Vivo.
Y en esa dulce forma, creyente, tendrás sed; no será una sed de dolor, sino un deseo amoroso; tú encontrarás éste como una cosa tan dulce para suspirar después de gozar totalmente del amor de Jesús.
Alguien de antaño dijo: “Yo he estado sumergiendo totalmente mi balde a menudo, pero ahora mi sed, después de Jesús, se ha vuelto tan insaciable, que yo anhelo intensamente poner el pozo mismo en mis labios, y beber directo de Él”
¿Es éste ahora el sentimiento de tu corazón, creyente? ¿Sientes que todos tus deseos están satisfechos en Jesús?, ¿Y que tú no tienes otro deseo ahora, sino conocer más de Él y tener una relación cercana con Él?
Entonces, acércate continuamente a la fuente y toma gratuitamente del agua de la vida, Jesús no pensará que tú ya has tomado suficiente, sino que siempre te drá la bienvenida, diciendo “Bebe, sí, bebe abundantemente, oh amado”
Concordancia: Juan 4:14 – [1]
No tendrá sed Jamás: Juan_6:35, Juan_6:58, Juan_11:26, Juan_17:2, Juan_17:3; Isaías_49:10; Romanos_6:23; Apocalipsis_7:16
[2] “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.” Proverbios 18:24
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Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento
“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento”[1]
2Corintios_7:10[2]
Una aflicción genuina y espiritual, por el pecado, es el trabajo del Espíritu de Dios. Arrepentimiento es también, escoger una flor que crece en el jardín de la naturaleza. Las perlas crecen naturalmente en las ostras, pero la penitencia nunca se muestra en los pecadores, excepto cuando la gracia divina trabaja en ellos. Si tu tienes una partícula de odio por el pecado, Dios debe estar dándotelo, porque las espinas de la naturaleza humana, nunca producen un solo higo. ”Lo que es nacido de la carne, carne es”[3]
El verdadero arrepentimiento tiene una evidente referencia para el Salvador. Cuando nos arrepentimos del pecado, nosotros debemos tener uno ojo puesto en el pecado y otro puesto en la cruz, o será aún mejor si nosotros fijamos nuestros dos ojos sobre Cristo y vemos nuestras transgresiones solo a la luz de Su amor.
El verdadero arrepentimiento del pecado es eminentemente práctico. Ningún hombre puede decir que odia el pecado, si vive en él. El arrepentimiento nos hace ver lo maligno del pecado, no meramente como una teoría, sino experimentalmente, como un niño quemado le tiene pavor al fuego. Deberemos estar mucho más temerosos de esto, que como un hombre que ha sido asaltado últimamente, tiene miedo de que el asaltante regrese. Debemos desviarnos de él, desviarnos en todo, no solo en las grandes cosas, sino también en las pequeñas, como el hombre que se desvía tanto de las culebras como de las grandes serpientes. La aflicción genuina por el pecado, nos hará muy celosos de nuestra lengua, para que no vaya a pronunciar una mala palabra; debemos estar muy atentos a nuestras diarias acciones, para que no ofendamos en nada, y cada noche, nosotros debemos cerrar el día con dolorosas confesiones de nuestros defectos, y cada mañana, despertar con ansiosas plegarias, de que este día Dios nos sostendrá a fin de que no pequemos de nuevo contra Él.
El arrepentimiento sincero es continuo. Los creyentes se arrepienten hasta el día de su muerte. Este goteo no es intermitente. Cada dolor se produce a tiempo, pero este amado dolor crece con nuestro crecimiento, y es tan dulce como amargo, que agradecemos a Dios nos permita gozarlo y sufrirlo hasta nuestra entrada al descanso eterno.
[1] Versículo completo: 2Corintios 7:10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Concordancia: Arrepentimiento: 2Corintios_12:21; 2Samuel_12:13; 1Reyes_8:47-50; Job_33:27, Job_33:28; Jeremías_31:9; Ezequiel_7:16; Ezequiel_18:27-30; Jonás_3:8, Jonás_3:10; Mateo_21:28-32, Mateo_26:75; Lucas_15:10, Lucas_18:13; Hechos_3:19, Hechos_11:18; 2Timoteo_2:25, 2Timoteo_2:26
[2] Complete verse: 2 Corinthians. 7.10 For godly sorrow worketh repentance to salvation not to be repented of: but the sorrow of the world worketh death.
Treasury of Scriptural Knowledge: repentance: 2Co_12:21; 2Sa_12:13; 1Ki_8:47-50; Job_33:27, Job_33:28; Jer_31:9; Eze_7:16; Eze_18:27-30; Jon_3:8, Jon_3:10; Mat_21:28-32, Mat_26:75; Luk_15:10, Luk_18:13; Act_3:19, Act_11:18; 2Ti_2:25, 2Ti_2:26
[3] Joh 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
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